El Buen Pastor, inspirado en el Salmo 23 • El salmo más amado • El salmo más amado

El salmo más amado


  • Robert Morris

“Yo soy el buen pastor; el buen pastor da Su vida por las ovejas. ... Yo soy el buen pastor, y conozco mis ovejas y ellas me conocen”.

Juan 10:11, 14 (NBLA)

El Salmo 23 es uno de los más famosos y citados en la Biblia. También es uno de los pasajes de la Escritura que más se memoriza y aprecia. Si todavía no lo sabes de memoria, te animo a que lo aprendas en los próximos 31 días. Tiene solamente seis versículos, así que es fácil de memorizar y te traerá paz y tranquilidad cada vez que lo recuerdes. También quiero que lo leas completo cada día, versículo por versículo y frase por frase, y que permitas que el Espíritu Santo te hable a través de su Palabra y te revele cuán maravilloso es en realidad nuestro Buen Pastor y cuánto anhela conocerte y darte una vida abundante.

A medida que leas este salmo, notarás tres cosas importantes que hace el Buen Pastor. La primera es proveer. El salmo 23:1 dice: “El Señor es mi pastor, nada me faltará”. La palabra “faltar” aquí significa “carecer”. En otras palabras, debido a que nuestro Pastor, Jesús, provee todo lo que necesitamos, ¡no carecemos de nada! Y aunque tal vez no recibamos todo lo que queremos, Él nos da todo lo que necesitamos.

Es muy fácil sentir que necesitas hacer más, esforzarte más y sacrificarte todo lo que puedas para que las cosas mejoren para ti y para tu familia. Sin embargo, el Señor nos muestra que Él quiere que pongamos nuestra mirada en Él para recibir nuestra provisión. Cuando confiamos en Él y le pedimos que nos provea, Él abre puertas para nosotros y nos trae oportunidades.

El Salmo 23 muestra cómo nos provee nuestro Buen Pastor:

Él provee paz y contentamiento. En lugares de verdes pastos me hace descansar; Junto a aguas de reposo me conduce (versículo 2).

Los verdes pastos se refieren a la riqueza de la Palabra de Dios, y las aguas de reposo se refieren a su paz. Dicho de otra manera, a medida que te alimentas de su Palabra y permaneces en el Señor, Él te llenará de contentamiento y te guiará con su paz.

Él provee restauración. Él restaura mi alma;... (versículo 3).

En la vida, todos pasamos por cosas que desgastan nuestra mente, voluntad y emociones. Por eso, nuestra alma necesita ser restaurada. Tu Buen Pastor no solamente quiere restaurar tu alma a como era antes de que algo devastador sucediera, sino que también quiere refrescar tu alma hasta llevarla a un lugar mejor.

Él provee dirección. Me guía por senderos de justicia por amor de Su nombre (versículo 3).

Justicia significa estar en buena relación con Dios. Debido a la gracia de Dios y al sacrificio de Jesús en la cruz, Dios te ve a través del lente de su Hijo cuando lo recibes como tu Salvador y Señor, eso te guía a tener una buena relación con Dios. Y continúas andando en justicia cuando dejas que Jesús te lleve a través de la vida de tal manera que hasta tus pensamientos, palabras y acciones lo complacen. Al permitir que tu Buen Pastor te guíe, puedes permanecer en una relación estrecha con Él y nada te faltará.

Lo segundo que hace nuestro Buen Pastor es proteger. En el salmo 23:4 se nos dice que, incluso en el valle de sombra de muerte, no debemos temer porque Dios está allí con nosotros. Para la mayoría de nosotros, la muerte es nuestro temor más grande. Un amigo me dijo una vez que él no le tenía miedo a la muerte, pero sí, a las serpientes. La verdad es que él tenía miedo a que una mordedura de serpiente lo matara. De la misma manera, cuando alguien dice que tiene miedo a las alturas, a lo que le teme es a morir a causa de una caída de gran altura. La muerte es lo que nos da el mayor temor. Sin embargo, Jesús aniquiló a la muerte cuando la conquistó en la cruz. El Señor quiere que descansemos en la seguridad de que Él es nuestro protector y proveedor.

Lo tercero que nuestro Buen Pastor hace es prometer. El último versículo del Salmo 23 dice: “Ciertamente el bien y la misericordia me seguirán todos los días de mi vida, y en la casa del Señor moraré por largos días”. La palabra “ciertamente” significa “con toda seguridad”. Es incuestionable; es un hecho. No solamente recibes provisión y protección, sino que también obtienes bondad, misericordia y vida eterna. Si tuviera que resumir el Salmo 23, yo diría: “¡Recibes todo esto y la eternidad en el cielo con tu Salvador!”. ¿No te parece maravilloso?

Uno de mis versículos favoritos en el Antiguo Testamento es Ezequiel 34:12 “Como un pastor vela por su rebaño el día que está en medio de sus ovejas dispersas, así Yo velaré por Mis ovejas y las libraré de todos los lugares adonde fueron dispersadas un día nublado y sombrío”. Lo que Dios dice en este versículo es “escuchen, yo voy en camino. Llegaré y, a todas mis ovejas que han sido dispersadas, las libraré de todo lo que las ha mantenido atadas. Y se darán cuenta cuando lo haga porque será un día nublado y sombrío”.

Eso es lo que Jesús hizo por nosotros porque Él es nuestro Buen Pastor. Dio su vida por sus ovejas en un día sombrío y nublado para que pudiéramos ser libertados del estrés, la ansiedad, la preocupación, el temor y hasta de la muerte. Él promete protección y provisión para ti. Solamente tienes que reconocer su voz y seguirlo.

Hoy, sin importar lo que esté pasando en tu vida, puedes recibir bendición al saber que el Señor promete protección y provisión para ti. Así es nuestro Buen Pastor, y por eso, ¡este es el salmo más amado!


Oración

Jesús, gracias por ser mi Buen Pastor y dar tu vida por mí. Gracias por prometer protección y provisión para mí. Estoy muy agradecido contigo porque sabes quién soy y me amas de todos modos. Ayúdame a escuchar tu voz y a seguirte cada día de mi vida. En el nombre de Jesús, amén.

Activación

  • Lee los versículos para estudiar más a fondo y toma nota de las maneras en que el Señor es tu Buen Pastor y de cómo Él promete protección y provisión para ti.
  • Medita en todos los beneficios maravillosos de tener al Señor como tu Buen Pastor.
  • Haz una oración agradeciéndole a Dios por todas las maneras en que Él te ha protegido y ha provisto para ti a lo largo de tu vida.

Espíritu Santo, ¿qué es lo que me estás diciendo hoy?

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